Hay viajes que se recuerdan por sus monumentos. Otros, por los paisajes. Y luego están esos viajes que recuerdas por cómo olía una calle, por el sabor de algo que probaste por primera vez o por la sensación de caminar de noche mientras las luces de Navidad iluminan una plaza. Polonia en diciembre pertenece a este último grupo.
Varsovia, Gdansk, Poznan, Wroclaw y Cracovia cambian completamente de personalidad durante las fiestas. Las plazas históricas se llenan de puestos de madera, las luces acompañan los paseos y aparecen dulces, bebidas calientes y productos artesanales a los que cuesta resistirse a llevar de vuelta a casa.
Por eso, si estás pensando en hacer una escapada diferente esta Navidad, te proponemos acompañarnos en un pequeño diario de viaje por uno de nuestros circuitos navideños por Polonia: 8 días para recorrer algunas de sus ciudades más importantes y descubrir sus mercadillos de Navidad.

Descubre aquí nuestro viaje de Mercadillos en Polonia
¿Por qué elegir Polonia para vivir la Navidad?
Antes de empezar nuestro recorrido, hay algo que conviene saber: en Polonia la Navidad no es solo una época de mercadillos y luces. Es una de las celebraciones más importantes del año y está rodeada de tradiciones propias que se mantienen muy vivas.
Una de las más especiales es la Wigilia, la cena de Nochebuena del 24 de diciembre. La tradición marca que la familia se reúne cuando aparece la primera estrella en el cielo y que sobre la mesa se sirven doce platos sin carne, en referencia a los doce apóstoles.
Entre ellos podemos encontrar barszcz de remolacha acompañado de pequeños uszka rellenos de setas, pierogi, arenque, carpa y diferentes dulces con semillas de amapola o jengibre.
Aunque nuestro viaje se centra especialmente en los mercadillos y en conocer las principales ciudades polacas, estas tradiciones ayudan a entender por qué diciembre es una época tan especial para visitar el país.
Y hay más…
En Cracovia, por ejemplo, existe una tradición navideña muy particular: las szopki krakowskie, pequeños belenes artesanales que mezclan la escena de la Natividad con elementos de la arquitectura de la ciudad. Una tradición tan singular que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO desde 2018.
Mientras tanto, en los mercadillos de ciudades como Varsovia, Gdansk, Wroclaw, Poznan y Cracovia aparecen puestos de artesanía, adornos, dulces y especialidades locales. Entre los productos que podemos encontrar está incluso el oscypek, el característico queso de oveja ahumado de las montañas del sur de Polonia.
Un país que sabe disfrutar del invierno
Y si hay algo que nos gusta especialmente de viajar a Polonia en estas fechas es que el invierno no se vive como un inconveniente, sino como parte de la experiencia.
Las plazas históricas adquieren otra atmósfera cuando cae la tarde, las luces de Navidad empiezan a iluminar las calles y los puestos de los mercadillos invitan a hacer una pausa con una bebida caliente entre las manos.
Los mercados navideños se celebran durante diciembre en muchas de las principales ciudades del país. El de Cracovia ocupa su espectacular Plaza del Mercado, mientras que Varsovia, Wroclaw, Poznan y Gdansk también cuentan con sus propias celebraciones navideñas.
Por eso, este no es solamente un viaje para “ver mercadillos”.
Es una oportunidad para conocer Polonia cuando sus ciudades están llenas de luces, descubrir algunas de sus tradiciones, probar sabores que quizá nunca hayas encontrado en casa y regresar con algo más que fotografías en la maleta.
Y ahora sí, empieza nuestro recorrido por el país… Ocho días, cinco ciudades y una Navidad diferente por delante.
Día 1. Llegamos a Varsovia: empieza la Navidad
El viaje comienza en Varsovia. Después del vuelo y del traslado al hotel, toca instalarse y salir a dar un primer paseo.
Y aquí aparece uno de los pequeños placeres de viajar en invierno: anochece pronto.
Eso significa que las luces navideñas empiezan a ganar protagonismo bastante temprano y que, cuando sales a caminar, la ciudad ya tiene ese ambiente especial que hemos venido buscando.
Varsovia tiene además una historia muy particular. Su Ciudad Vieja fue destruida en gran parte durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruida con enorme cuidado. Hoy es uno de los grandes atractivos de la capital.
Nuestro consejo para esta primera tarde: no intentes verlo todo. Abrígate bien, pasea sin prisa y deja que sea la ciudad la que marque el ritmo.
Día 2. Varsovia entre historia, luces y puestos de Navidad
Después del desayuno llega la visita panorámica de Varsovia. La Ruta Real, el monumento a Chopin, el Belvedere, la tumba del Soldado Desconocido y otros lugares relacionados con la historia de la ciudad forman parte del recorrido.
Pero después llega uno de los momentos que más nos interesan: los mercadillos navideños.
Es fácil caer en la tentación de comprar el primer adorno bonito que encuentres. Nuestra recomendación es esperar un poco. En los siguientes días vas a encontrar artesanía, decoración y productos locales muy diferentes.
¿Qué probar en un mercadillo polaco?
Empieza por algo sencillo: pierniki, las tradicionales galletas de jengibre. El pan de jengibre es uno de los sabores asociados a la Navidad polaca y aparece con frecuencia en los mercados navideños.
Y si hace mucho frío, una bebida caliente es casi obligatoria. En los mercados polacos encontrarás opciones como vino caliente y otras bebidas preparadas para combatir las bajas temperaturas.


Día 3. Gdansk: el día que más ganas teníamos de que llegara
Después de viajar hacia el Báltico, llegamos a Gdansk.
Y aquí empieza uno de los momentos más especiales del viaje.
La visita panorámica nos lleva por las antiguas fortificaciones, la Puerta Dorada, la calle Dluga, el Ayuntamiento, la Corte de Artus, la Fuente de Neptuno y otros lugares emblemáticos. También conoceremos los astilleros de la ciudad, vinculados al nacimiento del movimiento Solidaridad.
Pero por la tarde tenemos tiempo libre para algo mucho más sencillo: perdernos por el mercadillo navideño.

Gdansk tiene además un pequeño detalle que puede convertirse en la compra estrella del viaje: el ámbar.
La ciudad tiene una larga relación con esta resina fósil y sus tiendas y puestos ofrecen numerosas piezas de joyería y artesanía.
Así que, si buscas un recuerdo diferente al típico imán de nevera, aquí tienes una buena oportunidad.
Nuestro consejo: si compras ámbar, busca una pieza que realmente te guste y pregunta por su procedencia.
Es un recuerdo bonito, ligero y muy asociado a la región del Báltico.
Día 4. Poznan: chocolate, dulces y una plaza iluminada
El siguiente destino es Poznan, una de las ciudades históricas más importantes de Polonia.
Visitamos su Plaza del Mercado, contemplamos el Ayuntamiento y conocemos algunos de sus principales monumentos antes de disponer de tiempo libre para disfrutar del mercadillo.
Aquí llega otro de esos momentos en los que conviene olvidarse un poco del reloj.
Una bebida caliente, algo dulce y un paseo por las plazas iluminadas pueden ser un plan perfecto para una tarde de diciembre.
Y si eres de los que viajan con niños, estos mercados tienen un atractivo añadido: la Navidad se vive mucho a través de los sentidos. Luces, música, dulces, puestos llenos de colores y pequeñas artesanías hacen que incluso los más pequeños encuentren algo que les llame la atención.
Día 5. Wroclaw: la Venecia polaca se viste de Navidad
Llegamos a Wroclaw, conocida como la “Venecia Polaca” por sus numerosos puentes y pasarelas sobre el río Oder y sus ramificaciones.
Después de la visita panorámica, llega otra tarde libre para descubrir su mercadillo.
Y aquí haríamos algo muy sencillo: caminar.
No hace falta llenar cada minuto de visitas. En un viaje de mercadillos, parte de la experiencia está precisamente en poder sentarse a tomar algo caliente, mirar los puestos, escuchar la música navideña y observar cómo cambia una plaza histórica cuando cae la noche.
Además, Wroclaw tiene una curiosidad que suele gustar especialmente a los niños: sus pequeños gnomos.
Hay cientos de figuras repartidas por la ciudad, y encontrarlas puede convertirse en una especie de juego durante el paseo.
No es necesario organizar una búsqueda complicada. Simplemente presta atención mientras caminas.
Día 6. Auschwitz: otra mirada sobre Polonia
Este es el día en el que el viaje cambia de tono.
Desde Wroclaw nos dirigimos hacia Auschwitz-Birkenau, donde realizamos una visita guiada al antiguo campo de concentración y su museo.



No es una visita que deba plantearse como una atracción turística más. Es un lugar de memoria y una experiencia que invita al silencio y a la reflexión.
Después continuamos hacia Cracovia, donde recuperaremos poco a poco el ambiente navideño.
Día 7. Cracovia: nuestro último gran paseo de Navidad
Si hay una ciudad que parece diseñada para cerrar este viaje, esa es Cracovia.
Su centro histórico, la Plaza del Mercado, la Basílica de Santa María y la fortaleza de Wawel nos esperan antes de disponer de tiempo libre para conocer su mercadillo navideño.
Y aquí sí recomendamos llegar con hambre.
En los mercados de Cracovia se pueden encontrar pierogi, sopas y guisos tradicionales, carnes a la parrilla, dulces, pan de jengibre y el famoso oscypek, un queso de oveja ahumado típico de las montañas del sur de Polonia que suele servirse caliente y, en ocasiones, acompañado de mermelada de arándanos rojos.
Es probablemente uno de esos sabores que no olvidarás fácilmente.
¿Qué comprar en Cracovia?
Aquí puedes encontrar auténtica tentación navideña: adornos, cerámica, textiles y pequeñas piezas de artesanía.
Si quieres llevarte un souvenir que tenga algo más de personalidad, una decoración navideña artesanal o una pieza de cerámica polaca puede ser una opción mucho más especial que un recuerdo genérico.
Y si quieres algo todavía más típico, busca productos relacionados con el ámbar, especialmente en Gdansk.
Día 8. Volvemos a casa… con una maleta un poco más llena.
Después del desayuno queda tiempo libre hasta el traslado al aeropuerto.
Y aquí llega esa parte inevitable de cualquier viaje de Navidad: comprobar si todo lo que compraste cabe en la maleta.
Probablemente no.
Pero después de recorrer cinco ciudades polacas, probar pierogi, beber algo caliente frente a un mercadillo, buscar gnomos en Wroclaw y terminar el viaje paseando por la Plaza del Mercado de Cracovia, tampoco parece un mal problema.
Qué llevar en la maleta para viajar a Polonia en Navidad💡
Una recomendación importante: no subestimes el frío.
En diciembre vas a pasar bastante tiempo caminando y, además, muchas de las experiencias que hacen especial este viaje suceden al aire libre.
Nuestra fórmula sería: 🥾🧤🧣
- Un buen abrigo de invierno, preferiblemente impermeable.
- Sistema de capas para poder adaptarte a interiores y exteriores.
- Calzado cómodo y, sobre todo, impermeable y con buena suela.
- Calcetines térmicos.
- Guantes.
- Gorro y bufanda.
- Protección para la lluvia o nieve.
- Una mochila pequeña para las excursiones y paseos.
- Y algo de espacio libre en la maleta para los souvenirs.
Lo que no llevaríamos: zapatos nuevos sin estrenar, un único jersey grueso pensando que será suficiente o ropa exclusivamente elegante.
Este es un viaje para caminar bastante y disfrutar de los mercadillos, así que comodidad y protección frente al frío deben ganar la partida.
Tres pequeños rituales para vivir mejor los mercadillos
1. No tengas prisa.
Los mercadillos se disfrutan mucho más cuando no los conviertes en una lista de compras.
2. Prueba algo que no conozcas.
Pierogi, oscypek, pan de jengibre o una bebida caliente pueden convertirse en uno de los recuerdos del viaje.
3. Compra un recuerdo con historia.
Un adorno artesanal, una pieza de cerámica o algo de ámbar puede hacer que cada Navidad, cuando vuelvas a sacarlo de una caja, recuerdes aquel viaje.
¿Y si esta Navidad cambiamos el sofá por Polonia?✈
Hay algo especial en conocer un país durante sus fiestas. No lo ves exactamente como lo verías en verano: las ciudades tienen otra luz, otro ritmo y otra atmósfera.
Y en Polonia, además, los mercadillos no son el único motivo para viajar. En ocho días puedes combinar ciudades históricas, gastronomía, cultura, arquitectura, historia y, por supuesto, ese ambiente navideño que hace que una simple plaza pueda convertirse en uno de los recuerdos más bonitos del viaje.
Si este año te apetece vivir la Navidad de una manera diferente, en BIDtravel hemos preparado una selección de viajes especiales para estas fechas.
Mercadillos, ciudades europeas iluminadas, tradiciones locales y experiencias que empiezan mucho antes de abrir los regalos.
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Y si Polonia te ha convencido, aquí tienes el viaje con el que hemos recorrido este diario:


